LA JÁCARA DE LOS CUERPOS IMPOSIBLES

El Siglo de Oro revisitado desde cuerpos e identidades que siempre estuvieron ahí.

Un cabaré sicalíptico que utiliza textos de diferentes autores y autoras del Siglo de Oro para recuperar cuerpos, deseos e identidades tradicionalmente relegados del relato. La obra establece un puente entre pasado y presente desde el verso, la música, el humor, la danza y la libertad corporal.

Director
Alberto Velasco
Año
2025
EL RETO

Mirar al pasado sin convertirlo en un museo

El reto estaba en partir de códigos visuales muy reconocibles —gorgueras, corsetería, volúmenes, capas, máscaras, estructuras rígidas— y hacerlos convivir con cuerpos y sensibilidades completamente contemporáneos. No interesaba reproducir una época, sino utilizarla como material para construir otra cosa: más libre, más extraña y también más cercana.

El vestuario tenía que permitir además una transformación constante. Los cuerpos aparecen contenidos, expuestos, magnificados, deformados o convertidos casi en criaturas. Cada pieza debía poder participar de ese juego sin perder movilidad ni presencia escénica, convirtiéndose en una herramienta activa dentro de la dramaturgia.

LA META

Usar el artificio para hablar de cuerpos absolutamente reales.

La intención fue construir un universo donde lo histórico y lo contemporáneo pudieran contaminarse mutuamente. Los tonos carne funcionan como una segunda piel, mientras que el azul eléctrico, los negros acolchados, los brillos, las máscaras y las grandes estructuras introducen una dimensión más ceremonial, fantástica y excesiva.

También había una voluntad de cuestionar las categorías tradicionales del vestuario: masculino y femenino, elegante y grotesco, íntimo y público, antiguo y actual. Las prendas no buscan clasificar los cuerpos, sino ofrecerles nuevas posibilidades de representación. El vestuario se convierte así en un territorio de libertad y transformación.

RESULTADO

Un barroco nuevo para cuerpos que ya no quieren pedir permiso.

El resultado es un imaginario profundamente teatral en el que conviven corsetería, ropa interior, gorgueras, acolchados, volúmenes escultóricos y piezas casi arquitectónicas. Algunos elementos parecen proteger el cuerpo; otros lo exponen; otros directamente lo transforman hasta hacerlo irreconocible. Esa tensión entre ocultar y mostrar atraviesa todo el lenguaje visual de la pieza.

El vestuario evoluciona junto a los intérpretes y acaba construyendo imágenes que podrían pertenecer al pasado y al futuro al mismo tiempo. No hay voluntad de reconstrucción histórica, sino de apropiación: tomar los códigos del Siglo de Oro, desmontarlos y volverlos a vestir desde el presente. En La jácara de los cuerpos imposibles, el cuerpo deja de adaptarse al traje; es el traje el que aprende a imaginar otros cuerpos.

El pasado también estaba lleno de cuerpos imposibles.

El pasado también estaba lleno de cuerpos imposibles.

Siguiente proyecto
Una identidad visual donde moda, volumen y cultura se convierten en espectáculo.