L’ENEMIC

La verdad frente al poder cuando contarla amenaza el bienestar colectivo.

José Martret traslada Un enemigo del pueblo, de Henrik Ibsen, a un contexto reconocible para el público mallorquín. Cuando un médico descubre que las aguas del balneario que sostiene la economía local están contaminadas, decir la verdad lo enfrenta a políticos, empresarios, medios de comunicación y ciudadanos.

Dirección
José Martret
Año
2026
Sitio Web
EL RETO

Actualizar un clásico sin vestirlo de actualidad.

El reto de L’Enemic estaba en construir, junto a Ana López Cobos, un vestuario capaz de acercar el universo de Ibsen al presente sin encerrarlo en una fecha concreta. Los personajes debían resultar reconocibles y contemporáneos, pero conservar cierta distancia y sobriedad que permitiera que el conflicto político y social siguiera siendo el verdadero centro de la obra. Cada silueta debía explicar además la posición que ocupa el personaje dentro de esa comunidad: autoridad, profesión, clase, edad o pertenencia al grupo. Trajes, camisas, prendas de punto y ropa cotidiana se trabajan desde pequeños matices para construir diferencias sin convertir el vestuario en una caracterización evidente.
EL OBJETIVO

Vestir una comunidad antes de mostrar cómo empieza a fracturarse

La intención era crear una imagen colectiva muy cohesionada. Marrones, ocres, beige, grises y negros generan una paleta contenida que dialoga con la textura oscura del espacio escénico y remite a un universo institucional, doméstico y reconocible. Dentro de esa aparente uniformidad, cada personaje conserva su propia silueta y una manera distinta de relacionarse con la ropa. Buscábamos que el vestuario ayudara a entender las alianzas y diferencias entre los personajes sin necesidad de explicarlas. La ropa funciona como un código social: desde una americana perfectamente estructurada hasta un jersey más doméstico o una camisa remangada, cada elección aporta información sobre quién es cada uno y desde dónde se enfrenta al conflicto.
RESULTADO

Una sociedad vestida en los mismos tonos, pero nunca desde el mismo lugar.

El resultado es un vestuario aparentemente discreto que adquiere fuerza cuando los personajes aparecen juntos. La gama de tierras construye una fotografía común y hace que el reparto funcione visualmente como una comunidad, mientras que las diferencias de materiales, proporciones y formalidad permiten leer las distintas posiciones que existen dentro de ella. Esa contención hace que el vestuario no compita con la palabra, sino que la acompañe. A medida que el conflicto crece, lo que parecía un grupo homogéneo empieza a revelar sus diferencias. En L’Enemic, vestir a la comunidad era también una forma de mostrar sus jerarquías, sus alianzas y sus grietas.
Siguiente Proyecto
Una identidad visual donde moda, volumen y cultura se convierten en espectáculo.