SACRESIZE

Un ballet que reescribe el canon desde cuerpos grandes y no normativos.

Parte de una idea sencilla y radical: imaginar un ballet para bailarines y bailarinas gordas. El proyecto utiliza los códigos del ballet clásico y contemporáneo para recodificarlos desde otros cuerpos.

Producción
La Caldera, Grec Festival de Barcelona y O Tempo Voa
Año
2026
Desafio

Diseñar desde el cuerpo, no contra él.

El principal reto de SACRESIZE  era desprenderse de muchos de los automatismos con los que tradicionalmente se ha construido el vestuario de danza. No se trataba de adaptar prendas pensadas para un determinado canon corporal, sino de partir de los cuerpos reales de los intérpretes, de sus volúmenes, de su movimiento y de la manera en la que ocupan el espacio.

El vestuario debía acompañar una coreografía muy física sin esconder, contener ni corregir. Por eso aparecen referencias a la ropa interior, las prendas de soporte, las transparencias y las capas superpuestas: elementos normalmente destinados a permanecer ocultos que aquí pasan al primer plano y se convierten en parte del lenguaje escénico.

Objetivo

Convertir aquello que suele ocultarse en una imagen de fuerza y belleza.

La intención fue construir un universo visual en el que cada cuerpo pudiera mostrarse sin pedir permiso. Trabajé con una paleta muy próxima a la piel, combinada con rojos intensos, encajes, transparencias y prendas que remiten tanto al ballet como al vestuario íntimo y cotidiano.

Buscaba que las piezas dialogaran entre sí sin uniformar a los intérpretes. Que pudieran formar un conjunto cuando los cuerpos se agrupan, pero conservar al mismo tiempo la personalidad y singularidad de cada uno. El vestuario debía permitir mirar esos cuerpos desde otro lugar: no desde la excepcionalidad, sino desde su presencia.

Resultado

El vestuario deja de corregir el cuerpo para empezar a celebrarlo.

El resultado es una imagen escénica deliberadamente expuesta, física y vulnerable. Los tonos carne construyen una continuidad entre piel y tejido, mientras que el rojo aparece como una interrupción visual cargada de energía. Encajes, medias, prendas elásticas, corsetería y elementos de protección se mezclan hasta borrar la frontera entre ropa interior, vestuario de danza y segunda piel.

A medida que avanza la pieza, los cuerpos se unen, se sostienen, se deforman y se reorganizan, y las prendas participan de esas nuevas siluetas. El vestuario no pretende hacer desaparecer el volumen: lo subraya, lo acompaña y lo convierte en parte esencial de la composición. En SACRESIZE, vestir es también una forma de ocupar espacio.

El ballet también puede tener otros cuerpos.

El ballet también puede tener otros cuerpos.

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