Serie fotográfica inspirada en la vida nocturna y en el espíritu libre y excesivo asociado al mítico Studio 54. Una visión contemporánea de la noche madrileña a través de intérpretes, artistas y personalidades de la cultura española.
Sevicios
Dirección/Fotografía
Año
Sitio Web
Desafio
Construir un exceso que nunca pareciera gratuito.
Objetivo
Vestir la libertad sin ponerle etiquetas.
La intención era utilizar la ropa como una herramienta de transformación y juego. Cambiar de género, de época, de actitud o de personaje podía suceder a través de una peluca, un tacón, una chaqueta de lentejuelas, una joya exagerada o simplemente mostrando el cuerpo. El vestuario debía permitir que las identidades fueran móviles y nunca completamente previsibles.
Buscaba una estética sofisticada pero irreverente, cercana a la fotografía de moda, al cabaret y a la cultura nocturna. Brillos, estampados, volúmenes, prendas ajustadas y accesorios rotundos construyen personajes que no intentan pasar desapercibidos: entran en escena para ser vistos.
Resultado
Cuando todo está permitido, vestirse se convierte en una declaración
El resultado es un universo visual exuberante, sensual y deliberadamente teatral. Cada personaje posee una imagen muy marcada, pero todos comparten una misma actitud frente al vestuario: apropiarse de él, exagerarlo y utilizarlo para construir nuevas versiones de sí mismos. Lo elegante convive con lo kitsch, lo masculino con lo femenino y la sofisticación con un punto de descaro.
El blanco y negro de las imágenes potencia todavía más ese juego de texturas y siluetas: lentejuelas, pieles, transparencias, sastrería, joyería y cuerpos desnudos compiten y se complementan dentro del mismo plano. En Amargo de Angostura, el vestuario no define quién eres: abre la posibilidad de ser muchos.
El ballet también puede tener otros cuerpos.







