Un solo interpretado por Alberto Velasco que reúne coreografías de Sol Picó, Chevi Muraday, Daniel Abreu, Carlota Ferrer, Vero Cendoya y Carmelo Segura. Distintos lenguajes coreográficos confluyen alrededor de un mismo cuerpo para cuestionar los cánones tradicionalmente asociados a la danza.
Desafio
Vestir un cuerpo sin corregirlo, esconderlo ni domesticarlo.
En La Inopia, el reto estaba en trabajar desde un cuerpo que se alejaba deliberadamente del canon tradicional de la danza. El vestuario no podía intentar estilizarlo ni adaptarlo a una idea previa de cómo debe verse un bailarín. Tenía que partir de su volumen, de su presencia y de su manera particular de moverse.
Además, la pieza atravesaba registros muy distintos: humor, vulnerabilidad, esfuerzo físico, absurdo y exposición. El vestuario debía poder acompañar todos esos cambios, pasando de lo deportivo a lo animal, de la máscara al cuerpo desnudo o de la zapatilla de ballet a objetos casi escultóricos, sin perder una identidad común.
Objetivo
Convertir el cuerpo real en el centro de la imagen.
La intención era utilizar prendas y elementos reconocibles —ropa deportiva, mallas, zapatillas de ballet, máscaras, prótesis visuales o volúmenes añadidos— para generar contrastes inesperados. El rojo aparece como un color de enorme presencia, asociado a la energía y al movimiento, mientras el cuerpo permanece siempre visible y protagonista.
Buscaba que cada transformación cuestionara una expectativa: qué cuerpo asociamos al ballet, cuál al deporte, cuál a la belleza o cuál a la fragilidad. El vestuario no debía dar una respuesta, sino abrir esas preguntas desde la imagen y permitir que el intérprete pudiera apropiarse de cada código.
Resultado
El cuerpo deja de ser el problema y se convierte en la posibilidad.
El resultado es un vestuario directo, irónico y profundamente físico. Una cabeza de oso polar, una máscara casi grotesca, un conjunto deportivo o unas zapatillas de ballet adquieren significados nuevos al convivir con un cuerpo que tradicionalmente habría quedado fuera de esos imaginarios.
Las prendas amplifican en lugar de disimular. El volumen, el peso y la exposición forman parte de la composición y se convierten en herramientas expresivas. En La Inopia, vestir no significa transformar el cuerpo para que encaje: significa transformar nuestra forma de mirarlo.
El ballet también puede tener otros cuerpos.








